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Su Evolución en la Argentina
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Fuente: Ing. Agr. Néstor Alvarez, CASAFE , 1998.
Definición:
Herbicidas I) Herbicidas Totales: No hay antecedentes bibliográficos sobre la fecha exacta en que comenzaron a emplearse estos productos en el país. El Clorato de sodio fue importado en pequeñas cantidades por Bayer en 1927 pero ya en 1930 los ferrocarriles empleaban este producto. En una cartilla del Ministerio de Agricultura de aquella época ya se mencionaba la aplicación en "la terrible plaga Sorgo de Alepo" del que llegó a utilizarse hasta 30.000 kg. por año. También se recomendaba el uso de Sal común en capa de 2 cm de espesor (equivalente a 200 m3 de sal por hectárea) para el control de esta maleza. Otro producto similar, el Clorato de calcio de producción nacional se empleó en grandes cantidades en el país. Se conocía con la marca "Celarite" y su mayor uso fue, también, en vías ferroviarias en las que se llegaron a aplicar 160.000 litros de solución en 1939, para decaer a 10.000 litros en 1950. El Arsenito de sodio es otro herbicida utilizado desde 1935 pero, nunca llegó a ser importante por la toxicidad para el suelo y los animales, limitándose a lugares no cultivados. La marca más conocida fue "Weedicide". Otros productos inorgánicos aparecen más tarde como el Tiocianato de amonio y el Sulfamato de amonio registrado en 1942 como arbusticida. II) Herbicidas Selectivos: El entusiasmo puesto por los técnicos oficiales y de las empresas privadas, sumado al interés de los agricultores de encontrar un arma eficaz y económica en el control de las malezas de hoja ancha, hizo que en poco tiempo se difundiera el uso de estos herbicidas con un éxito difícilmente igualado en la historia de los productos fitosanitarios. En noviembre de 1950 se realizó en la Sociedad Rural de Pergamino la
Primera Conferencia Regional sobre Herbicidas Selectivos, en la cual el Ing. Agr. Alberto
Delle Coste fue su principal conferenciante. Los primeros productos fitosanitarios llegados al país eran totalmente formulados. Más tarde y para aprovechar al máximo las divisas que el Banco Central otorgaba a las empresas en cuenta gotas, se importaron concentrados y luego ácido 2,4-D y MCPA (grado técnico) que se formulaban localmente. La difusión de estos herbicidas, como se menciona más arriba, fue
espectacular. Veamos la información que nos ofrece la bibliografía consultada: |
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| Año 1950 |
Hectáreas tratadas con 2,4 D 30.000 |
Por otra parte, los tratamientos se fueron diversificando y abarcando
mayor número de cultivos, destacándose la caña de azúcar que en aquellos años se
presentaba con un elevado porcentaje de superficie tratada en relación a la cultivada,
absorbiendo el mayor número de hebicidas(73 % en Salta y Jujuy y 40 % en Tucumán). Aún
se recuerda que los grandes ingenios importaban directamente cantidades significativas de
ellos. En 1955 existían 10 herbicidas inscriptos con 66 marcas comerciales de las que 44 correspondían al 2,4-D; años después se inscriben 103 productos con 268 marcas comerciales pero las correspondientes a este último se reducen a la mitad. Si tomamos un año como referencia, por ejemplo 1977, la producción nacional de herbicidas fue la siguiente: |
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Miles de Litros 4.300 300 550 750 80 |
En el mismo año la importación de los principales productos fue: |
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Trifluralina (grado técnico) Dalapon 85% MSMA (grado técnico) Paraquat 27% Propanil 36% Diuron 80% Dinitramina 24% Dicamba (grado técnico) Picloram (grado técnico) Bentazon 48% |
Miles de Litros 492 345 187 168 100 82 65 57 70 35 |
La superficie tratada en los diferentes cultivos fue también en 1977: |
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Saltando al año agrícola 1984 / 85 y clasificando a los herbicidas por su época de aplicación, la superficie total de soja tratada se distribuía de la siguiente manera:
En los tratamientos de presiembra el herbicida más usado era la Trifluralina; en los de preemergencia el Metribuzim seguido por Alaclor y en los de posemergencia se destacaban los tratamientos para el control de sorgo de alepo con Fluazifop butil, Setoxidim, Fenoxaprop y Haloxifop butil, que sumados a las aplicaciones de Glifosato con equipos de soga, representaban el 39 % del total de la superficie tratada es decir 1.300.000 hectáreas. El paquete tecnológico desarrollado en soja obligó a que los
productores de nuestra típica zona cerealera asimilaran rápidamente estas nuevas
técnicas. Se impulsó el cambio en otros cultivos de la misma zona y los tratamientos de
presiembra y preemergencia, hasta entonces casi ignorados, comenzaron a difundirse en el
país. Los de presiembra con EPTC y Butilato para controlar
sorgo de alepo y gramón y los de preemergencia con Atrazina sola o en
mezclas con Alaclor o Metolaclor. En la década del 90 la soja
se lleva el 50 % de todos los herbicidas del mercado. En la campaña agrícola
1983/84 se inicia un nuevo mercado para los herbicidas en girasol que se insinuaba como de
rápido crecimiento ya en la campaña siguiente: |
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Sup.
sembrada (miles de ha.) 2.131 2.380 |
Superficie
tratada (miles de ha.) 68 656 |
% del TOTAL 3,2 27,6 |
En trigo, se observa una caída en la utilización de herbicidas hormonales (2,4-D, Picloram, Dicamba) con su clásico control al macollaje, siendo paulativamente complementados por principios activos modernos como el Metsulfuron que permite el control temprano. Estos nuevos principios activos que requieren bajas dosis por hectárea, pero de mayor costo unitario, han provocado en nuestro mercado, al igual que a nivel mundial, un crecimiento mayor respecto del conjunto de los otros productos fitosanitarios. Veamos el siguiente cuadro: Mercado Argentino en Millones de U$S |
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Total Productos Fitos. 30,0 |
Herbicidas solamente 5,7 |
% sobre Total 19,0 |
Fuente: Casafe Agradecemos al Ing. Agr. Osvaldo Marcico la bibliografía aportada para la realización de esta investigación.
Insecticidas - Acaricidas El desarrollo de la industria de productos
fitosanitarios en Argentina está íntimamente relacionada con la evolución de su similar
química. Es alrededor del año 1930 cuando se invierten los primeros capitales para la instalación de industrias en gran escala (Cía. Química 1932, Duperial y Dupont 1935) y comienzan a desarrollarse las plantas de formulación de productos fitosanitarios. La firma John Powell instala una planta de extracción de Piretro que luego es imitada por otras. En 1942 se inicia la fabricación de Aceto arsenito de cobre y Arseniato de plomo cuya producción en 1944 alcanza a 200 toneladas para llegar cuatro años más tarde a 1800 toneladas. El primero, también conocido como verde de París, fue el compuesto arsenical pionero empleado en U.S.A. para controlar el escarabajo de la papa. Es un polvo fino, de color verde, casi insoluble en agua, de gran actividad insecticida y fungicida y muy tóxico para el hombre. El Arseniato de plomo fue considerado por muchos años como el producto ideal para combatir a los insectos masticadores por ser prácticamente insoluble en agua, mantenerse en ella en suspensión bastante estable y tener buena adherencia para el follaje. Además posee cierta acción fungicida y no es tóxico para insectos benéficos. Otros insecticidas inorgánicos de ingestión son la Criolita y el Polisulfuro de calcio. Este último es el resultado de una reacción entre el azufre y la cal, obteniendo de ella no un compuesto químico definido sino una mezcla compleja de varios sulfuros. Comenzó en Argentina a ser preparado directamente por el agricultor, pero lo engorroso de la operación y la dificultad de obtener un producto uniforme, aconsejó la conveniencia de utilizar los preparados industriales. La principal aplicación del Polisulfuro de calcio como insecticida es en la lucha invernal y aun a veces en la primavera, contra cochinillas y como acaricida aunque en este aspecto su eficacia es principalmente sobre los adultos, pero no sobre los huevos. En 1967 se produjeron 3000 toneladas y en la actualidad alrededor de 1100. Los insecticidas de origen vegetal están representados por el Sulfato de nicotina y los Piretroides. El primero se obtiene al combinar la nicotina con el ácido sulfúrico y se empleaba uniéndolo a un activador (jabón) que contribuía a poner en libertad la nicotina, que es la que actuaba sobre los insectos. El Piretro por su parte es también un eficaz
insecticida, inofensivo para el hombre, los animales domésticos y las plantas, que no
deja residuo sobre los órganos tratados, circunstancia que si bien es ventajosa en muchas
de sus aplicaciones, no lo hace apto para combatir plagas que requieran poder residual.
Sus condiciones insecticidas han venido siendo utilizadas desde hace varios siglos en la
región del Cáucaso para la lucha contra los piojos y las pulgas, siendo introducido en
el oeste de Europa a finales del siglo pasado con el nombre de "polvos persas". Los Aceites minerales son mezclas de hidrocarburos no miscibles con el agua, siendo preciso agregarles un emulsificante en el momento de su preparación. Siempre estuvieron unidos al desarrollo de la industria petrolera y ya en 1967 por ejemplo, se producían en el país 2.000 toneladas más otras 800 toneladas a las que se agregaban otros principios activos. Las empresas son obviamente YPF, Shell y Esso y obtienen los aceites destilando el petróleo a determinadas temperaturas y sometiéndolas después a un proceso de refinación por medio del ácido sulfúrico y subsiguiente neutralización del exceso de éste, con hidrato sódico. Los insecticidas orgánicos clorados aparecen en 1939 cuando el Dr. Paul Muller descubre las cualidades insecticidas del DDT que había sido sintetizado por Zeidler en la segunda mitad del siglo pasado. Pocos años después ocurre igualmente con el HCH del que ya Faraday, en la primera mitad del siglo pasado había dado las normas para su obtención. A partir de estos dos descubrimientos la síntesis orgánica produce
muchos otros compuestos de singular importancia como insecticidas, en este grupo de los hidrocarburos
clorados. En 1947 se sintetiza en la planta de Electrodor en Cap. Bermúdez por
primera vez en el país HCH. A su vez Atanor inicia su producción de DDT
en 1954 en Río Tercero. En 1949 ya se utilizaban espolvoreos de HCH
fabricados por Duperial, Indupa, Cía. Química y otras para el control de tucuras y
langostas. Era un mercado muy atractivo a tal punto que se consumían anualmente 15.000
toneladas al 10 y 20 % en tucura y 20.000 toneladas el 20 % en langosta. Existían
delegaciones de acridiología del Ministerio de Agricultura con equipos de aplicación en
lugares estratégicos. Más tarde aparecerían los tratamientos aéreos con los
"famosos aviones langosteros". |
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Formulación al: |
Toneladas |
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Formulación
al: |
Toneladas |
Insecticidas - Acaricidas |
Producto |
Concentración |
1964 en Ton. |
Aldrin |
G.T. |
159 |
Carbaryl (sevin) |
G.T. |
179 |
Clordano |
G.T. |
40 |
Diazinon |
G.T. |
81 |
Dieldrin |
80 % |
114 |
Dipterex |
G.T. |
5 |
Endrin |
G.T. |
225 |
Gusation |
40 % |
37 |
Heptacloro |
G.T. |
55 |
Imidan |
52,6 % |
27 |
Keltane |
18,5 % |
30 |
Malation |
G.T. |
124 |
Metil Demeton |
25 % |
55 |
Metil Paration |
50 % |
9 |
Paration |
50 % |
9 |
Phostoxin |
60 % |
20 |
Tiometon |
25 % |
14 |
Tetradifon |
G.T. |
5 |
Sulfato de nicotina |
40 % |
7 |
Se llaman fungicidas a las sustancias químicas que se aplican para el tratamiento de las enfermedades de las plantas producidas por hongos y aún por extensión a las causadas por bacterias. Compuestos cúpricos En el siglo pasado se iniciaron las observaciones sobre la acción inhibidora de las sales de cobre sobre la germinación de las esporas de ciertos hongos, al advertirse que las del carbón de los cereales no germinaban en agua que hubiese sido previamente hervida en vasijas de cobre. Años después observaba Millardet que cuando se pulverizaban las cepas de los viñedos con lechada de cal preparadas en vasijas de cobre, no eran atacadas por el mildiu que ya había llegado a Europa. Esta observación sirvió de base a la utilización de las propiedades fungicidas de las sales de cobre, que han llenado un siglo de aplicaciones con un producto tan conocido en todo el mundo como el Caldo bordelés obtenido a partir del Sulfato de cobre. Este es un anticriptogámico por excelencia para el tratamiento preventivo de las enfermedades de varios cultivos. Al Sulfato de cobre, en nuestro país se lo conocía como
caparrosa azul y ya Marchionatto en 1941 explicaba en su libro Enfermedades de los
Frutales que para prepararlo al 2 % se debía disolverlo en agua caliente y luego
aplicarlo a pincel. Su evolución en el mercado local fue constante y en 1967 por ejemplo,
se consumían 2000 ton. producidos por Cía. Química. El Caldo bordelés mencionado más arriba se preparaba en el campo y por ello no hay cifras de ventas pero su uso estaba muy extendido. Se elaboraba echando lechada de cal recién apagada en una solución de sulfato de cobre en las siguientes proporciones:
Los recipientes apropiados para la preparación eran los barriles pues no se podían utilizar los de hierro. El Oxicloruro de cobre es otro de los antiguos fungicidas que se usaron por décadas y que aún hoy mantiene vigencia en el mercado. En 1967 se aplicaron 600 ton. al 87 % y 150 al 30 % producidos por Basso y Tonnelier y otros, mientras que en la actualidad la cifra es de alrededor de 2.000 ton. Compuestos minerales acúpricos El Azufre, cuya eficacia fungicida está
estrechamente ligada al grado de finura, tiene acción directa contra ciertos hongos
parásitos externos de las plantas. Compuestos orgánicos acúpricos La evolución de estos productos en Argentina se muestra en el siguiente cuadro en toneladas: |
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Año 1967 400 |
Año 1966 197 |
Características de los nuevos Productos Fitosanitarios Como cierre de esta investigación recordamos los puntos fundamentales que deben ofrecer al productor en el momento de su aplicación: |
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